AMENAZAS
Conny Méndez
Te recuerdo lo que dice la Biblia, respecto a que es el momento en que se multiplican las sectas y los grupos que se dicen ser del Cristo. Ustedes saben que están surgiendo una cantidad enorme de grupos por todas partes y todos ellos saben la Verdad y tú no. Ellos son los únicos que saben la Verdad. No saben nada. Bueno, ellos dicen que son el Cristo. Acuérdate que el Maestro Jesús lo anunció: “Vendrán a ti diciendo: Yo soy de Pedro, yo soy de Pablo, etc., etc.” Tú no eres sino de tu Magna Presencia.Tómate el pulso, y siente el latido de tu corazón repite: “Esto es Vida, esto es Dios”, “Yo Soy”, “Yo Soy”, “Yo Soy”. No te dejes amenazar. El que amenaza lo hace porque no tiene ni poder ni maestría. Los Maestros jamás amenazan. Porque saben que no hay sino la Ley, que actúa impersonalmente.
Acuérdate de que Dios manifiesta su voluntad a través de los hechos. Y por sus frutos los conoceréis.
Tómate el pulso. Ustedes me han oído ya el Latido Universal. Bueno, se fijan ustedes en ese Latido, rítmico, que no se para nunca, y que todos en este momento estamos latiendo en el mismísimo ritmo, porque en cuanto la mente piensa en el pulso, el que puede que haya aquí que tenga un poco de anemia, o que tenga una apariencia de tensión alta, que tengan apurado el pulso o lento, al yo pensar en el pulso y al él pensar en el pulso, se ponen en El Latido Universal. Porque ese Latido no es tuyo. Es Universal. Es de todo el mundo. Todo el mundo aquí está latiendo el mismísimo ritmo. Todo el mundo en este edificio. Todo el mundo en esta ciudad de Miami. Todo el mundo está recibiendo ese mismo golpe. Y no se para nunca. Porque al que se le pare ese golpe, le dicen: se murió. Y si vuelve a latir, dicen: Ah, no, está vivo.
Entonces, ¿qué es ese golpe? Vida. ¿Y de dónde viene? Tú le hablas a cualquier médico de aquí y le preguntas, y te habla horas de horas sobre el sístole y el diástole y te habla de muchas cosas científicas. Pero al fin y al cabo llega diciéndote: “No sé, no sé de donde viene” De la Amada Presencia. Y ¿qué es? Dios, porque Dios es Vida. Y esto es lo único que tu tienes segurito. Que lo oyes, lo sientes, lo palpas. Está moviéndose en ti, que no para nunca. Ése es Dios, ése es la Voz de Dios. Ése es la Prueba de que Dios está dentro de ti. ¿Dónde está? En el corazón.
Pero no, es que no es solamente eso. Sino que ese latido representa toneladas, de toneladas, de toneladas, de toneladas de Energía. Y esa Energía contiene todo lo que tu necesitas para vivir. Si estás vivo es por ese Latido y esas toneladas de energía.
¿Y qué contiene? Contiene todo lo que necesitas para vivir. Alimento, techo, ropa, todo, todo. Tú no puedes decir nunca: “Yo no tengo tal cosa, yo carezco de tal cosa”. Yo te reto, si a ti te falta algo, hazte así y di: “pero aquí lo tengo y ésta en la prueba de que lo tengo”. Y eso que tú estás creyendo que no tienes, al día siguiente, o esa noche o por la mañana, ya lo tienes sin gastar, sin buscarlo. Basta con esa voluntad de decir, pues: “Aquí lo tengo”. Te viene.
A eso lo llamamos nosotros la precipitación. Se precipita. Lo que tú necesitas, lo que sea, para vivir. No importa. Desde un libro, un dulce, un carro para que te lleve a cualquier parte, lo que sea que necesite tu vida, ahí lo tienes. En el Latido Universal. Pues, aquí te lo pongo. Tómate el pulso, y ante el Latido de tu corazón repite: “ Esto es Vida. Esto es Dios. Yo Soy, Yo Soy, Yo Soy”. Desde tu magna Presencia.
Pero hay gente que no sabe, no tienen la menor idea. Y andan diciendo que saben la Verdad y que ellos son la verdad. Pues, no saben ni por donde empezar. No saben que tienen a Dios aquí (señalando el corazón). Bueno, ahora les voy a decir una cosa. Les voy a hacer una cronología pequeñita.