CÓMO JUAN Y OTROS SE HACEN DISCÍPULOS DE JESÚS
A.D.K. LUK.


1. Cuando Jesús tenía treinta años de edad, comenzó su ministerio público, enseñando, curando y realizando los llamados milagros. Él había alcanzado la maestría, que es el control consciente de la energía, la vibración y la sustancia. Había llegado la hora de ejecutar el Plan Divino de Su Servicio en esa encarnación, debía avanzar y realizar estas cosas públicamente para ser un ejemplo y dar pruebas de la Ley Cósmica a la humanidad, no sólo para aquellos que presenciaran Su obra, sino también para las futuras generaciones.

2. Cuando Jesús comenzó su ministerio público Su camino y el de María se dividieron físicamente. Ella era devota y estaba concentrada en mantener el patrón de la Victoria de Jesús sobre la muerte en la Resurrección. Durante Su ministerio, mientras Jesús viajaba con los discípulos, María iba a Betania y pasaba mucho tiempo con María Magdalena y Marta, y diariamente visitaban la colina de Betania.

3. Adina y su gente habían estado cinco semanas en Jerusalén antes de volver a saber algo acerca de Jesús, cuando Juan llegó a la casa del Tío junto a Lázaro. Naturalmente, todos estaban ansiosos por saber si Juan sabía algo acerca de Jesús. Él les relató su experiencia cuando lo encontró en el desierto. Le preguntaron si creía que Jesús todavía estaba vivo y Juan les contestó que sí. Entonces les contó que después de cuarenta días Jesús apareció en el Jordán, adonde estaba Juan el Bautista con sus discípulos, justo cuando estaban hablando del Cristo y preguntándose cuándo volvería del exilio. El profeta levantó su mirada, vio a Jesús acercándose y dijo: “¡He aquí el Cristo sobre Quién descendió el Espíritu! Él ha emergido como el oro de una caldera ardiente”.

4. Juan, que estaba de pie su lado, se dio vuelta y contempló a Jesús caminando en dignidad, paz y compostura. Juan estaba deslumbrado e impresionado, y sintiendo un gran amor hacia Él, se acercó y se arrodilló a Sus pies. Jesús lo abrazó como a un hermano y le dijo: “Leal y lleno de Amor, ¿Me seguirás?” Juan le contestó que iría con Él a cualquier lugar. Andrés, también discípulo del profeta, estaba con Juan y le preguntó al Maestro Jesús dónde vivía. Jesús le dijo: “Ven y mira”. Juan y Andrés estaban rebosantes de alegría por haberlo encontrado y lo siguieron a su casa.

5. El Tío le preguntó a Juan qué había pasado entre Jesús y Juan el Bautista. Juan dijo que no hablaron ni una sola palabra, como si no se conocieran. El Bautista se perdió en la maleza al otro lado del Jordán mientras ellos siguieron al Amado Jesús a la casa de una viuda en Betábara, donde Él se estaba quedando, y allí pasaron juntos la noche. Sentían un gran agradecimiento por todo los que habían aprendido en un solo día.

6. Jesús quería ir a Nazaret a ver a su madre. Juan había decidido seguirlo y ser Su discípulo. Por eso había venido a Jerusalén para atender algunos asuntos y para contarle esto a su prima María. Al día siguiente se encontraría con Jesús en Galilea. Lázaro sentía envidia hacia Juan, ya que le hubiese gustado ser discípulo de Jesús, pero sentía que era su deber cuidar a su madre y a sus hermanas y dejar pasar la oportunidad de estar en Su Presencia todo el tiempo y escuchar Su Sabiduría. Aún allí, Jesús había estado entre ellos y no lo habían reconocido como el Mesías; qué ciegos habían estado.

7. El día que Jesús partió desde el Jordán hacia Galilea, encontró a Felipe y le dijo: “Sígueme”. Felipe también era un discípulo de Juan el Bautista y por eso estaba preparado para recibir a Jesús el Cristo. Él era de Betsaida, al igual que Andrés y Pedro, quienes ahora se habían mudado a Cafarnaúm para trabajar de la pesca. Andrés fue a buscar a su hermano Simón y le dijo que había encontrado al Cristo. Simón se fue con Andrés para conocerlo a Jesús. Al verlo Jesús, observando su característica de firmeza, le dijo que él era Simón, hijo de Juan, y que sería llamado Pedro.