¿Donde está el Amor de mi Vida?

¿DÓNDE ESTÁ EL AMOR DE MI VIDA?
Por Sebastián Wernicke


Consulta: Ahora que pensaba que había encontrado al amor de mi vida, lo perdí. Lo conocí en una situación que demandaba que alguien le escuchara. Él tenía problemas con su acompañante, no era casado, solo acompañado. Ella aparentemente lo engañó con otra persona y así lo conocí, le di consejos y sin pensarlo me involucré en una relación. Él me trató como nadie nunca lo había hecho. Sin embargo, al final ella tuvo nuevamente relaciones con él y parece que está embarazada. El próximo sábado ellos se casan por la iglesia y por el civil. Me dejó por esa mujer que no tiene principios y que no sabe lo que es el amor. Me siento sola y muy triste, no acepto el perder a mi alma gemela.

Respuesta: La complejidad de la relación humana es algo muy serio y no tiene nada que ver con la fantasía de la existencia del único amor para toda la vida. Eso es de cuento de hadas y una ilusión de la niñez. Te ha tocado despertar de ese sueño, pero no sufras por ello, todo lo contrario, alégrate.

Cuestionas a esa mujer y dices que no tiene principios y que no sabe lo que es el amor. ¿Cuáles son tus principios? No es para que me los digas a mí. ¡Cuestiónalos! Ya que esos supuestos principios no te han servido para nada, y ni siquiera tú misma has vivido de acuerdo a ellos. Si lo puedes ver, entonces los descartarás, los desecharás como inútiles, y podrás observar todo lo que ha pasado sin condicionamiento alguno, libre para ver los hechos, lo real, no la ilusión que te habías creado.

Este hombre estaba en pareja cuando lo conociste. Tú comenzaste siendo su amiga, su consuelo, su paño de lágrimas, y terminaste convirtiéndote en su amante. Su mujer se había cansando de él, y por eso le fue infiel, pero al ver que otra mujer se lo estaba llevando, sus celos, su orgullo, su miedo a quedarse sola hicieron que lo deseara nuevamente, y le tendió una trampa para recuperarlo: se embarazó. Ahora lo tiene bien amarrado, y ha elegido usar por cadenas la propia vida de un ser humano, un hijo, que no fue engendrado en el amor sino en el temor. Y no conforme con esto, pretende amparar su crimen con la bendición de la iglesia y con el aval de le ley civil. Vestirse de blanco no significa ser puro, ni la bendición de una institución humana y por la que hay que pagar, santifica aquello que es de por sí corrupto, falso y absolutamente falto de amor.

Y tú, que eras la amante de este hombre, lo podrás seguir teniendo como tal, ya que él le fue infiel una vez y lo seguirá siendo, y volverá a ti en cuanto se canse de ella. Y luego se cansará también de ti, y se irá con otra. ¿Es esta la vida que tú quieres? ¿Son estos tus principios?

Tú crees que esta persona es tu alma gemela. Crees que existe tal cosa como un alma gemela. Entonces actúas desde ese condicionamiento, que es tan fuerte que te ciega a ver lo que es, la persona real que tienes enfrente, esa persona egoísta, centrada en sí misma, que solo da cuando puede recibir algo a cambio, que ha estado contigo para sentirse mejor él, y cuando ya no te necesitó, te dejó. Esto es el hecho, la realidad de lo que está sucediendo. Obsérvalo y te darás cuenta que al igual que ella, tampoco sabes nada sobre el amor. No es malo no saber. Lo terrible es creer que uno sabe cuando es ignorante. Por lo tanto, no condenes a una persona por sus acciones producto de la ignorancia, como tampoco te condenes a ti, ya que también actuaste en función de tu propia ignorancia. Entonces, solo te queda perdonar. Perdónalo a él, a ella, y perdónate a ti.

Observa todas estas cosas desapasionadamente, sin sentimientos, como un espectador. Obsérvate a ti, a aquel hombre, a su pareja, observa cada actitud, cada gesto, cada palabra, y descarta todo lo que tu corazón te indique que no es amor. Cuando hayas descartado todo, los celos, la envidia, el enojo, el odio, el temor, el despecho, las palabras vacías de quién dice amar y solo busca cautivar, hipnotizar con su encanto para satisfacer sus propios deseos y necesidades; cuando hayas desechado todo eso que no es amor, solo quedará el amor, aquel amor incorruptible, inegoísta, inconmovible, eterno. Ya que el verdadero amor, el que está en todas partes, el que no se divide, aquel que no es exclusivo, ni posesivo, ni celoso, ni dependiente, ni individualista, ni demandante, aquel amor inalterable a través del tiempo y de los múltiples sucesos de la vida, que está presente aún en la más completa soledad, ese amor que estás preparada para recibir en tu vida no tiene punto de comparación con el pequeño y limitado amor humano; este amor es infinito, eterno y es lo único que vale toda la pena de esta vida.