El camino
Martín Anello

Es imperativo conseguir la realización de la fusión de la personalidad con El Cristo, ya que si persiguiéramos su aniquilación no se correspondería con la esencia misma de El Cristo. La fusión, implica la recolección de toda la enseñanza acrecentada en esta encarnación, mas toda la enseñanza contenida en nuestros registros internos, permitiendo el establecimiento de la Autoconciencia del Ser, la suprema realización dentro de nuestra octava no ascendida, cúspide y primer peldaño para proseguir el camino del Buddhado.

La luz en nosotros esta perenne mas allá de toda apariencia y la necesidad de irradiarla es la que nos incita vida tras vida a querer manifestar la perfección en la tierra, consumir y disolver los errores cometidos en nuestra experiencia pasada para establecer de una vez y por siempre autosostenidamente el Reino de perfección que Yo Soy.

Hemos creado el ego para permitirnos explorar otra realidad, o mejor dicho la ilusión de otra realidad, con el fin de trascender nuestra propia conciencia a una de mayor realización como parte de un camino Divino de perfección para convertirnos en Expansores de la Luz, extender las fronteras del Reino y asistir a los incontables cuantos de energía que en la eternidad continúan evolucionando. Somos parte de la Evolución Autoconciente de Dios, habitamos en él porque somos parte de Él y habitan en nosotros la suma de sus conciencias ramificadas porque somos así también parte de Él.

La iluminación es tan solo el despertar a un nuevo estado de conciencia dentro de nuestro camino evolutivo para recordar la magnificencia de nuestro propio Dios, nosotros mismos en la Verdadera esencia.

Yo Soy la Luz de Dios que brilla en cada mirada de Amor,
Yo Soy la Luz de Dios que brilla en cada sentimiento de Compasión,
Yo Soy la Luz de Dios que brilla en cada palabra de Paz
Yo Soy la Luz de Dios que brilla en cada gesto de Humanidad.

La unificación es inevitable, porque es la única Verdad; somos todos pequeños átomos dentro de una gran masa de Luz, no existe otra cosa mas allá porque es la existencia en sí misma en la cual estamos contenidos y fusionados, el sentimiento de nuestros hermanos es el nuestro propio porque no existen barreras de interacción, el dolor de nuestros hermanos es el nuestro propio porque no existe conciencia de separación, el Amor de nuestros hermanos es el nuestro propio porque Dios es Amor y somos uno con Él.

Refugiémonos en nuestra cámara secreta, el lugar más alto en nuestro corazón, nuestra Conciencia Real y mantengamos desde allí, al menos un par de minutos al día, nuestra atención ya que es el máximo punto de Paz y Equilibrio inmanente en nosotros que nos permitirá recordar la Verdad; es este el camino del medio, el equilibrio entre las polaridades en cuales se balancean nuestras corrientes siendo el punto de elevación único en donde podamos apreciarlas, ya no anulando sus fuerzas, sino haciéndolas estallar en chispas de Luz que bendecirán a nuestros hermanos. La extinción del sufrimiento es inevitable porque éste no es real, es tan solo la ilusión que elegimos para poder desarrollar nuestra Autoconciencia.


Rindámosles honores a cada encarnación que ha pisado esta tierra por haber tenido la intención de haber querido recordar la Verdad, en su bendita misericordia, hacia cada corriente de energía, porque esa es nuestra esencia, no solo nuestro camino sino el de toda la Humanidad.


Madrid, julio 09 de 2006