Encrucijada Amorosa

Por Sebastián Wernicke


Consulta: Estoy en una encrucijada. Tengo un problema que no le encuentro salida. Resulta que viajé a otro país porque conocí a una persona, me enamoré y tomé la decisión de viajar. Quiero decirle que es una buena persona pero toma demasiado, bueno, en este país todas las personas son proclive a los vicios. Ya tengo 3 meses de estar aquí y el matrimonio no se ha dado porque yo he tenido que solicitar mis papeles a mi país. Hoy ya los tengo pero no veo en él el mismo interés para que este matrimonio se de.

Yo amo a este hombre. A veces he pensado en regresarme pero no tengo valor para tomar esta decision. Le repito, es una excelente persona cuando no toma alcohol. ¿Qué puedo hacer para que deje de tomar, y para que agilice el casamiento, ya que en estos momentos estoy en una situción de ilegalidad en este país. ¡SÉ QUE PARA DIOS TODO ES POSIBLE! ¿QUE PUEDO HACER?

Respuesta: Cuando uno tiene una encrucijada y no sabe qué hacer es porque no está viendo la totalidad de asunto, es decir, hay cosas que nos ciegan y no nos permiten observar y darnos cuenta de las cosas. Déjame ayudarte a observar. No tomaremos ninguna decisión ni te diré qué hacer, jamás alguien podría decirte qué hacer y no debes hacer nunca las cosas porque alguien te lo diga, sino porque comprendes y actúas con conciencia de acuerdo a tu comprensión de las cosas.

Dices haber conocido a esta persona por internet, y te puedo decir porque he pasado por una situación similar y con una mujer de otro país que estuvo a punto de venir a vivir conmigo: jamás conociste a esa persona y sigues sin conocerla. Él tampoco te conoce a ti. ¿Cómo pueden entonces tomar una decisión adecuada sin conocerse? El matrimonio no es un trámite de tres meses, mi cielo, es una decisión seria que implica una gran cantidad de años de tu futura vida. Comprendo que él apareció en tu vida como un príncipe azul, a rescatarte de tu miseria familiar, laboral y social, y tú creíste que iban a escapar en su caballo blanco y ser felices por el resto de tu vida. Se acabó el cuento. Ahora estás viviendo la vida real. Esto es ‘lo que es’. ¿Tú crees que puedes cambiar un hábito de alcoholismo de años de un día para el otro?

Así como hay cosas de él que a ti no te gustan, también hay cosas de ti que a él no le gustan, y quizás un modo de evitar enfrentar el grave error que cometió al traerte a vivir con él sea emborrachándose. Cuando lo hace, se siente desinhibido para despreciarte y agredirte, y cuando está sobrio solo finge ser otra persona porque todavía espera recibir algo de ti. Cuando le dejes de dar eso que él espera de ti todo acabará. Todo esto que te digo es para ayudarte a observar, a observarlo a él y a observarte a ti. Ve ‘lo que es’.

No puedes decir “amor a este hombre” cuando en realidad no lo conoces y ni siquiera lo aceptas como es. Ese amor no es otra cosa que deseo personal. Deseas algunas cosas que este hombre te puede dar, y a eso le llamas amor, pero no lo es.

A todo esto, todavía hay que agregarle tus propios temores. Observa tus propios miedos ante las opciones que se te presentan: dejar al hombre y volver a tu país, enfrentar los comentarios de la gente, la apariencia de fracaso, volver a la misma vida de la que escapaste y enfrentar el hecho de que incluso ya hay cosas a las que tuviste que renunciar y ya no las tendrás...; quedarte con el hombre y que su falta de amor, maltrato, agresividad y todos sus vicios se fortalezcan con el tiempo, incluso que pierda el interés en ti y te abandone en un país desconocido. No hagas nada con esto, sólo obsérvalo y ve que hay temor, que el temor no te permite actuar correctamente. Comienza a observar tu miedos y descártalos uno a uno, quítales poder y despídelos de ti. Verás que al final podrás actuar decididamente y hacer lo que tienes que hacer a cada momento, libre de temor.

Lo primero que harás entonces es hablar con esta persona, cara a cara, de todo lo que necesitan hablar, sincerándose y diciéndose todo lo que sienten, sus temores, inseguridades, anhelos, deseos, ilusiones. La única acción correcta puede surgir de esa comunicación abierta y sincera, donde no haya juicio o condena, sino aceptación del otro como es. Tanto en la observación como en el diálogo, en todo momento, ten la actitud de ‘dejar el asunto en manos de mi Padre’, y ten fe que sólo lo bueno se dará, sea cual sea la situación o la decisión que tomen juntos, será lo mejor para todos. Afirma: “Amada Presencia Yo Soy, asume el mando y el pleno comando de esta situación y produce tu perfección. Mi vida está en tus manos. Que se haga tu voluntad. Gracias Padre porque así es”.