ERRORES


Rubén Cedeño.

Caracas 1.9.2006.

Para ser de utilidad prestándole servicio a un grupo y un facilitador que expande las enseñanzas de los Maestros Ascendidos gratuitamente y desinteresadamente, no hace falta ser perfecto, no es necesario. Lo que hace falta es estar dispuesto a servir a toda hora y bajo las circunstancias que sean. Si cometemos uno o varios errores, incluso si somos totalmente desacertados, lo único sano y la actitud correcta que podemos asumir es estar dispuestos a corregir cuando nos señalan lo errado y esto sin hacer ningún espaviento, o drama llorando con arrepentimientos manieristas y jamás por ninguna circunstancia caer en la vana costumbre de justificarnos. Todo esto podría hacer sentir culpable de corregirnos a aquel que nos hace el favor de enseñarnos y esto no lo podemos hacer jamás, hacer sentir mal al que enseña por enseñar. Esa justificación que hacemos antes los errores que cometemos son demostración de orgullo, un “yo personal” herido. Siempre que no se esta seguro de algo hay que consultar con el que sabe lo que se esta haciendo, aunque nos pongamos fastidiosos e insoportables. No hay otro camino. Ya veremos los que somos facilitadores como desarrollar la paciencia el amor compasivo para lidiar con tantos desaciertos, errores e incongruencias de los estudiantes y no perder la calma, la humildad y después de contar hasta diez para no exaltarnos, decir lo que tenemos que decir y corregir. Esta ha sido la ley del enseñar y del aprender. No hay otra forma. En todo esto no se cuestiona jamás que exista falta de amor en el estudiante que cometes los errores o el facilitador que pierde la paciencia y trata de corregir y enseñar. Generalmente todos nos queremos, la situación no es falta de amor sino el desarrollo de mas inteligencia, tolerancia y sobre todo perdón compasivo.