Gracias a Dios
Por: Miguel MartínezA veces, somos metafísicos sin saber lo que significa la palabra Metafísica, y mucho menos, qué son la Ley de Mentalismo o las Leyes Universales, etc. Mi madre, desde que era un niño me inculcó fuertemente el agradecimiento por todos los beneficios que la vida nos procura. Desde pequeño solía escuchar en casa: ¡Gracias a Dios!, con fuerte sentimiento, cada vez que algo era concedido por el Padre.
Un buen día, Rubén Cedeño, en una conferencia en el Parque Central de Caracas, el mismo día en que se celebraba la Acción de Gracias, nos enseñó que cada vez que nosotros reconocemos el bien en una situación, persona o cosa, y damos las gracias por lo recibido, se nos multiplica en bien, y el éxito en todo lo que emprendemos será para nuestro beneficio.
También nos explicó que, de la misma manera que el Maestro Saint Germain condujo las fragatas españolas hacia el Caribe, también llevó el rumbo del barco Mayflower, pleno de peregrinos ingleses, devotos y agradecidos, hacia las costas de Plymounth Rock en 1620, lugar donde se celebraría el primer día de Acción de Gracias. En dicha oportunidad, nos habló y nos mostró por fotos la piedra, que todavía se puede contemplar, donde por primera vez los europeos pisaron tierra en América.Sin dudas, para los Peregrinos todo era incertidumbre, porque no sabían como los iban a tratar los indios pobladores del lugar.
Lo cierto es que no los mataron, y lograron integrarse, pudiendo así cultivar las tierras y cosechar sus frutos. Desde entonces, comprendieron que esta era una gran Bendición del Altísimo y en agradecimiento total a la vida misma por permitirles encontrar dónde cobijarse nuevamente, estos colonos dispusieron preparar una mesa con todos los frutos obtenidos y ofrendarlos a Dios, compartiéndolos en una comida de confraternidad.
A medida que ha ido pasando el tiempo, he profundizado en este asunto de dar Gracias a Dios, y a las personas inspiradas por el Padre para ayudarnos en determinadas ocasiones. Mi experiencia ha sido que cuando he tenido momentos apremiantes en la vida – a los que les quito fuerza y poder- como escasez de dinero, necesidad de una cama en un hospital para un paciente, o un medicamento para un enfermo, o a veces, dinero para realizar un viaje, tan sólo he dado gracias a Dios antes de que se me haya cubierto la necesidad, y de forma milagrosa, lo que necesitaba, se me ha manifestado. En una conferencia dedicada a Acción de Gracias, en el interior de Venezuela, específicamente en el estado Falcón, un señor me pidió al terminar la actividad que, por favor, lo acompañará al hospital para que le realizara un tratamiento a su esposa que padecía cólicos nefríticos.
Llegamos al hospital con todo lo que un metafísico utiliza, -cirios, mantos verdes, inciensos y esencias-, para efectuar el Servicio de Curación y levantar a la paciente de la cama y mandarla a su casa, sana totalmente.
Sin embargo, antes de comenzar con el ritual de curación, hablé con la paciente y para mi sorpresa, la señora estaba enfurecida por los dolores que le ocasionaba aquello y tenía días sin evacuar. En verdad, me sorprendió mucho su actitud, y el tono tan despectivo que utilizaba para referirse a su cuerpo. Inmediatamente, le pregunté: “¿Usted acostumbra a dar gracias a Dios, cada día, por permitirle estar viva? ¿Usted le da gracias a Dios por todas las cosas materiales que posee? ¿Usted le da las gracias a Dios, cada vez que evacua y orina? ¿Usted le da gracias a Dios cada vez que se lleva un bocado de comida a la boca?”
La señora, muy irreflexiva, respondió: “¡No señor! Usted está loco. Yo no tengo tiempo de esa vaina. ¿Cómo es eso que uno tiene que darle gracias a Dios hasta por excretar?” Entonces, le dije: “Sí, señora, hasta por cagar hay que darle gracias a Dios. Como usted no lo ha hecho, se le subió ese excremento y ahora está padeciendo esa apariencia tan dolorosa como son los cólicos nefríticos, que no es otra cosa que la manifestación del mal agradecimiento al funcionamiento perfecto e inteligente de su cuerpo.”
Me di cuenta que esta señora no solamente necesitaba un servicio de Curación, sino que también necesitaba enseñanza, y comencé explicándole que la Arcangélina Gracia es una entidad dadora del don de la Gracia a todo aquel que la requiera o la demande, y por eso es, que cada vez que damos Gracias a Dios por todo lo que acontece en nuestro cuerpo, y también en el entorno, esta Maravillosa Arcangelina hace posible que fluya toda cosa buena que necesitemos para ser felices. Le expliqué cuán importante es concienciar, que mientras estamos bien, disfrutando de una excelente compañía, o degustando un rico manjar, o tal vez, escuchando una bella melodía, o a lo mejor caminado por la calle del brazo de alguien a quien amemos, hay personas en un hospital a quienes les están amputando las piernas, o tal vez, alguien esté tirado en una cama, con un poco de cables o aparatos, inmóvil totalmente, esperando el momento de partir.
Por esto es que debemos dar Gracias por todas las cosas que tenemos y disfrutamos, y por las que no tenemos, también. En lugar de obviar agradecer por las cosas maravillosas de la vida como son: poder respirar, caminar, comer normalmente, bañarnos, escribir un libro, tocar el piano, tener amigos en el mundo y poder disfrutarlos; al igual que cuando nos envían un pasaje para ir a dar clases a un país. Debemos reconocer el bien en cada situación y dar gracias a Dios por permitirnos cada espacio en armonía perfecta, ya que, cada vez que miramos, pensamos, sentimos, y actuamos en nombre de Dios, y damos gracias, todo se armoniza alrededor.
La señora estaba avergonzada de sí misma con toda la explicación, por llevar una vida acelerada, sin detenerse a reflexionar en estas cosas tan importantes para la evolución sin traumas ni sufrimientos, ya que cuando no se escucha a los servidores ni se acude al llamado para las conferencias, se tendrá que aprender por otros medios, que tal vez no sean los más armónicos para ningún ser humano.
Y cuando finalizaba la visita dijo: “Señor, siento vergüenza por haber desperdiciado tanto tiempo estando ciega a algo tan elemental como es darle las gracias al Creador. Dígame usted qué debo hacer para no seguir en el desperdicio en que he estado hasta ahora.” Entonces le respondí: “No importa cuanto tiempo has hecho las cosas mal, eso es pasado. Lo que cuenta para ti hoy, es el haber aprendido a través del sufrimiento en carne propia, que la forma de llevar la vida que tenías no es la correcta.
Que tienes que estar en estado de gratitud con el Cosmos, que tienes que dar gracias al Sol por existir y calentar tu cuerpo, que debes darle las gracias a las ondinas que limpian y purifican tu cuerpo, que tienes que tocar tu abdomen y darle las gracias por su buen funcionamiento, porque, eso que padeces, es porque nunca lo has reconocido en bien y mucho menos, le has dado las gracias cada vez que excrementas.
Cada vez que logres excretar en armonía, bendice el bien en tus órganos, que son los que te permiten esa acción tan elemental, y así, quedarás libre de la ingratitud con el elemental de tu cuerpo. Ya que él, es quien vela por el buen funcionamiento de tu cuerpo, para que todos los residuos sean expulsados y no vuelva ese excremento a constreñirse en tus intestinos.
La señora, muy receptiva, me dijo: “Por favor, enséñeme a realizar un tratamiento.”
Y así lo hice, explicándole: “Pon la mano derecha con la palma hacia abajo, para que la Presencia de Dios “Yo Soy” descargue sobre tu abdomen, la energía dispensada de curación y penetre esa zona de tu cuerpo sanándola, y la mano izquierda con la palma hacia arriba, para que absorba directamente de la Presencia la bendición del Padre que descarga en ti, en energía salutífera que es transferida al cuerpo, y repite conmigo:
AMADA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY”, PRECIPITA LA CURACIÓN PARA ESTA PARTE DE MI CUERPO. DESCARGA ENERGIAS SALUTÍFERAS EN MIS MANOS PARA QUE SEAN ABSORBIDAS POR MI ABDOMEN, Y SEA CURADA, AHORA MISMO, EN ARMONIA PERFECTA. AMADA SEÑORA GRACIA, DAME EL DON DE LA GRACIA DIVINA PARA QUE YO, MÁS NUNCA, VUELVA A VIVIR EN IGNORANCIA ESPIRITUAL, Y QUE TODOS ESOS ELECTRONES MAL CALIFICADOS POR MÍ, POR EL MALAGRADECIMIENTO A LA VIDA, SEAN PURIFICADOS Y DEVUELTOS EN INTELIGENCIA PARA QUE, DE AHORA EN ADELANTE, DÉ SIEMPRE LAS GRACIAS A DIOS POR TODO LO QUE TENGO Y LLEGUE A MÍ POR GRACIA DIVINA…………..AMÉN. AMÉN. AMÉN.