GRAN NÚMERO DE MILAGROS
A.D.K.LUK.
1. Jesús fue llevado a otro cuarto, donde el Tío lavó Sus pies. Los seis discípulos estaban allí. Elías, primo de Caifás y también un sacerdote, estaba allí y quería ver un milagro. Jesús dijo que era más importante obedecer que mostrar milagros. Después, claramente dijo: “YO SOY el Cristo. Benditos los que crean sin haber visto”. Otra persona le dijo a Jesús que ellos sabían de donde venía, pero que cuando viniera el Cristo ningún hombre sabría desde donde vendría. Jesús le dijo que sí, que ellos sabían de donde venía en el plano físico, de Galilea, pero que ellos no conocen a Dios, la Presencia YO SOY, Quien Lo envió (a Jesús), y que si realmente entendían las escrituras Lo conocerían, sabrían de dónde viene –“desde donde YO SOY”– y Quién lo ha enviado. Él había venido de Dios, y si lo sabían, ahora reconocerían a Jesús como el Cristo.
2. El Tío acompañó a Jesús hasta el apartamento que le habían preparado. Al cruzar el patio, los esperaban cuatro personas que habían traído a un hombre mayor, su padre, que estaba muy afectado y no podía caminar. Había sido paralítico por treinta años. Jesús se detuvo y los hombres pidieron que sanara a su padre. Cuando Jesús les preguntó si creían que Él podía hacerlo, ellos le dijeron que sí, que creían que Él era el Cristo y que todas las cosas eran posibles para Él. Jesús tomó al anciano de la mano, le dijo que se levantara y caminara y fue curado instantáneamente. Entonces, en agradecimiento, se postró a los pies de Jesús y los hijos también. Al irse Jesús al apartamento, ellos salieron a la calle, donde la gente estaba reunida, y todos se regocijaron, ya que el hombre era bien conocido en la ciudad.
3. Jesús se quedó en la casa por cuatro días. Mientras estaba en Jerusalén, hizo un gran número de milagros, declaró abiertamente que era el Cristo y dio excelentes Enseñanzas. Todo esto hizo que muchas personas y gobernantes creyeran en Él.
4. Nicodemo se dio cuenta de que la mayoría de los Fariseos estaban en contra de Jesús porque Él reveló sus debilidades. Nicodemo se mantuvo alejado de la casa del Tío para no volverse impopular o ser desaprobado por los Fariseos. Sin embargo, dos veces fue en secreto a solas, en la oscuridad de la noche, para verlo a Jesús y hablar con Él. Cuando Jesús lo recibió, Nicodemo le dijo que tenía muchas cosa que le quería preguntar y Jesús le dijo que lo hiciera. Le dijo que ellos sabían que Él había venido como un Maestro enviado de Dios y que ningún hombre podía realizar los milagros y cosas que Él hacía a menos que Dios estuviera con Él; que ellos creían que Él era un gran Profeta, pero que quería saber definitivamente si realmente era el Mesías. Jesús le dijo que aunque se lo dijera no le creería, y le preguntó de dónde suponía que habría de venir el Cristo. Nicodemo le contestó que como Hijo de David, vendría de Belén. Jesús le dijo que el Tío le contaría sobre Su nacimiento, ya que había visto el registro. El Tío le dijo que el registro del nacimiento de Jesús, mostraba que era del linaje de la casa de David y que era hijo de María y José. El sumo sacerdote y otras personas también habían visto que Jesús había nacido en Belén durante el tiempo del censo impositivo.
5. Sin embargo Nicodemo, dubitativo, le preguntó cómo es que Él era de Nazaret. Jesús le dijo que sus padres vivían en Nazaret pero tuvieron que viajar a Belén, el pueblo de su familia, para registrarse y por eso Él nació allí. De ahí que Él era de Belén y también un Nazareno, como decían las profecías. Entonces Nicodemo le preguntó qué había de las profecías que decían que el Mesías sería rey sobre todo el mundo. Jesús le contestó que Su reino no era de este mundo; que Él era el rey de un reino espiritual y éste no tenía fin, como lo tienen los reinos de la tierra; que para verlo (comprenderlo) uno debía nacer de nuevo.
6. Nicodemo, pensando que uno debía entrar al reino físicamente, preguntó cómo podría un hombre adulto nacer de nuevo, por segunda vez. Jesús le dijo que a menos que la persona nazca del espíritu –esto significa que haya alcanzado el sendero de la Luz– no puede entrar (experimentar) al Reino de los Cielos, a los Reinos de la Luz. “Nacer de nuevo” significa volverse espiritual. Esto viene a través de la purificación, transmutando todo el mal karma y elevando la acción vibratoria de los cuerpos mental, emocional y físico. Esto se debe hacer para tener vida eterna. Uno debe ser elevado dentro de un cuerpo de Luz para entrar a este reino, a los Reinos de la Luz de los que hablaba Jesús, ya que sólo allí se puede vivir para siempre. Ni Nicodemo ni los otros entendieron. Jesús dijo que si no creían las cosas terrenales que les decía, cómo podrían entender y creer los asuntos celestiales de los que hablaba. Nicodemo se fue diciendo que volvería a ver a Jesús para tratar lo concerniente a este nuevo nacimiento.
7. Nicodemo representaba la conciencia intelectual. El segundo nacimiento o el ‘volver a nacer’ es espiritual, un ‘nacimiento espiritual’. Jesús no se refería a otro nacimiento físico sino a un cambio de conciencia, es decir, un cambio de pensamientos y sentimientos, un entendimiento o aceptación de que uno tiene un aspecto o una naturaleza espiritual tanto como física, y que es más importante que la física. Es una realización de la propia Presencia de Dios y El Cristo Interno. Renacer es llegar a ser conocedor de lo espiritual, de la naturaleza invisible y REAL del SER en cada uno. Un foco del Cristo está anclado en el corazón, en la cueva del corazón. Volver a nacer es cuando uno, con total conciencia, se encuentra con este Cristo. Así se da el nacimiento del Cristo en el individuo, aunque al principio sólo nace un Cristo niño. Más tarde, en el desenvolvimiento individual, uno puede llegar a ser totalmente conciente de su propio Cristo Interno.
8. De acuerdo con la terminología oculta, esto representa la Primera Iniciación. Uno adquiere el sentido de SER UNO con la vida en todas partes y experimenta el derramamiento de Amor Divino. Así se lo considera, en los niveles superiores, como un niño chiquito. A esto se refería Jesús cuando decía que uno debía convertirse en un niño para entrar al Reino de los Cielos.