La Tumba
Por: Miguel MartínezEsta es la historia de una pareja excepcional, con logros dentro del matrimonio y unos hijos amorosos. Ella era feliz con su marido, sin ningún tipo de problema, hasta que la muerte los separó. Todo lo que ha tenido principio tendrá fin, pero, ellos se preocuparon por muchas cosas, menos por prepararse para enfrentar la muerte. El compañero de toda la vida de esta señora murió, y como era de esperarse, ella no hallaba qué hacer con su vida. Pasó dos años consecutivos visitando el cementerio cada semana, llevándole flores y poniéndole placas de amor en la tumba, en reconocimiento a tan fiel y entregado amor.
Un buen día, su hija mantuvo una fuerte discusión con su marido porque él le montaba los cuernos, y lo primero que la joven le dijo al marido fue: “Tú eres una porquería de hombre. Eres un puto infiel que sólo sabes joder a las mujeres, por eso, hasta hoy estamos juntos. Me quiero divorciar de ti. Tú jamás serás como mi padre que le fue fiel a mi madre hasta que se murió.” El joven esposo, al oír esto se enfureció y le dijo a su esposa: “¿Cómo es la vaina? ¿Fiel tu padre? Eso es mentira. Tu padre se acostaba con su secretaria y hasta le compró un carro, y también era amante de Fulana de Tal, y de muchas más”. La pobre joven se quería como morir. No hallaba qué hacer con todo aquello y comenzó a investigar la vida de su padre. En efecto, descubrió que había tenido más de una amante.
Por supuesto, inmediatamente se lo dijo a su madre, quien en ese momento llegaba del cementerio, de llevarle flores a su insigne esposo.
La señora, al enterarse del asunto, se fue nuevamente al cementerio con un martillo en la mano, y desbarató las placas y casi saca al muerto de la tumba, de la rabia que sentía por, supuestamente, haber sido engañada por años.
El oír todo este relato, al principio me produjo mucha risa, pero luego comencé a analizar el asunto y me dije: “Todo esto es absurdo. Vivieron juntos treinta años felices. El hombre nunca faltó a la casa; jamás tuvieron carencias; nunca dejó de hacerle el amor. Ella ni se imaginaba que él tenía otras. Entonces, ¿dónde está el daño ocasionado?”
Por supuesto, jamás hubo daño alguno. Sencillamente, ella respondió a una programación inculcada por la sociedad, en donde te enseñan que si te casaste, ese hombre o esa mujer te la compraste y son tu propiedad, permitiéndote decir: “Mi señora”, “Mi esposo.” El título de propiedad primero. Es una gran necesidad que sepan que es tuyo. Señores, ¡eso es una mentira! Nadie es de nadie. ¡Y sufrimos tanto, sólo por esas posesiones que vamos generando por herencia! Son estructuras que traemos desde nuestros tatarabuelos, y crecemos con esa vaina en la mente, que lo único que hace es jodernos la vida, de tal forma, que nos hace totalmente infelices.
Esta señora reaccionó de esa manera, porque a ella la enseñaron así en su casa, y lo reforzó en el trabajo con las amigas y la sociedad misma.
Si analizamos bien el asunto, él no le hizo daño alguno. Por el contrario, ella jamás sospechó que tenía otra. Sin embargo, el medio te dice: “¡Ah, te montó los cuernos! ¡Échalo de la casa! Merece que le cortes el pene como hizo Lorena Bobi! ¡Golpéalo, insúltalo!”
En una oportunidad, terminada la clase de “Hablemos de Sexo por Favor” de Rubén Cedeño, una joven se me acercó, muy deprimida, ya que el hombre con quien salía no la había buscado más y ella sufría, porque supuestamente, ese hombre se había burlado de ella.
Entonces le pregunté: “Durante ese tiempo que salías con él, ¿cómo te sentías?” Ella respondió: “Muy bien.”
“Cuando hacían el amor”- volví a preguntar- “¿lo disfrutabas?”
“Sí, al máximo”, dijo.
Continué: “Dime entonces, ¿de qué te quejas si la pasaste buenísimo?” Ella contestó: “Es que yo quería más.” A lo que le dije: “Eso es otra cosa. Tú deseabas más de él, pero él tenía capacidad para estar contigo hasta ese momento. A ti, lo que te corresponde, es vivir cada momento sin cuestionarte, tan sólo vivir libremente, sin esperar más de lo que te pueden dar, o tal vez, lo que te pertenece con esa persona. A veces, por estarnos cuestionando por el tiempo que deseamos estar con alguien, dañamos las relaciones que han podido ser demasiado hermosas. Lo más importante es el presente en todo lo que hacemos, lo demás no existe.
Cuando tú sales de tu casa a realizar una diligencia, no sabes si regresas nuevamente. Por eso, hay que vivir cada momento como si fuera el último. No sigas con esa pendejada. Cuando conozcas otro hombre, disfruta al máximo, y piensa que un buen día se va a acabar la relación, y de esa manera, serás conciente de la muerte a las cosas que vives a diario.”
Hay una estudiante de Metafísica que, cuando conoce un chico, aún antes de que el hombre le haya puesto un dedo encima, ella comienza a interrogarse acerca de dónde matriculará a sus hijos cuando crezcan, o dónde harán la primera comunión, sin siquiera saber cómo se llama el chico. ¡Por favor, señores! No se puede vivir la vida fuera de la realidad. Hay que pisar tierra. Las personas pasan por nuestras vidas a dejarnos algo, a enseñarnos algo, a desarrollarnos en algo, y muchas veces, a quitarnos algo que ya no nos corresponde por ley del karma.Debemos estar claros en la programación que nos han inculcado, ya esa programación no nos deja ser libres realmente. ¡Cuántas veces sucede que deseamos ser de determinada manera, y no nos atrevemos porque nos inculcaron que las cosas son malas o son inmorales. El trabajo de nosotros, es empezar a reconocer cada una de esas falsas ideas que hemos permitido que se alojen en nuestras mentes, haciéndonos las cosas mucho más difíciles de lo que realmente podrían ser.
Una señora me escribió consultándome qué hacer con su hijo, que se colocaba polvo compacto en la cara y eso era de marica, y que si descubría que lo era, le iba a dar una tunda de palos y al extremo de echarlo de la casa. A lo que le respondí: “Señora, no sea tan ignorante. No necesariamente tiene que ser marica por eso, ya que en la TV los artistas hombres se tienen que maquillar para verse mejor en cámaras, o muchas veces, tienen que caracterizar determinado rol para lo que es necesario el maquillaje. Pero si es marica, ¿usted cree que con una paliza le resuelve el asunto, que si lo analizamos, no es problema suyo, porque usted ha hecho con su cuerpo lo que le dio la gana?
Resulta que en su programación está que los hombres que se maquillan el rostro son maricas. Señora, estamos en la Nueva Era del Maestro Saint Germain, la Edad de la Libertad, y su deber es ayudarlo a que él sea libre, encontrándose con su verdadera identidad. No trate de apresarlo en las ideas suyas; no trate de que haga lo que usted piensa que es mejor para sí misma.
En la Era de la Libertad que vivimos, tenemos que comenzar a respetar el espacio de vida de los otros seres. Por el contrario, vivimos queriendo que los demás hagan las cosas como a nosotros nos parecen bien, obviando el sentir de ellos. No puede condenar a su hijo por lo que él decida hacer con su sexualidad. Usted cumplió con lo que asumió en el tribunal karmico, que fue traer esa corriente de vida y proporcionarle todo en la encarnación mientras necesitaba de usted. Ahora, lo tiene que soltar. ¿O es que prefiere que en lugar de echarse polvo en la cara, esté con una pistola en calle, matando gente o vendiendo drogas para que otros atraquen, violen y desgracien a las personas?
Entienda, que con una paliza no va a cambiar un designio divino. Recuerde que en ese chico, sea marica o no, también está Dios. No condene su alma con el desamor. En lugar de eso, aconséjelo, ayúdelo, encamínelo y compréndalo para que él viva una vida digna, como le haya tocado en su estadía en el plano físico.
La señora, muy receptiva con todo el asunto que le expliqué, me dijo: “Haga algo para que yo encuentre la forma correcta para tratar a mi hijo.” A lo que le dije: “Le voy a enseñar a realizar sus propios tratamientos. Repita conmigo:
MAGNA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY”, ASUME MI CORRIENTE DE VIDA PARA QUE SEA ILUMINADA EN MIS CUATRO CUERPOS, PERMITIENDO EL ADECUADO FLUIR DE LA ENERGÍA DIVINA, PARA QUE YO SEA LA INTELIGENCIA DIVINA DE DIOS EN CADA MOMENTO. QUE YO SEA ESA PRESENCIA QUE NUTRE MI CRISTO, PARA QUE SÓLO EXPRESE AMOR, TOLERANCIA, COMPRENSIÓN Y BUENA VOLUNTAD HACIA LOS DEMÁS. GRACIAS, PADRE, PORQUE ASÍ ES. AMÉN. AMÉN. AMÉN.”