Los Ciento Cuarenta y Cuatro.

Conny Méndez


Déjenme explicarles, que el Plano Espiritual, la Biblia dice que: “Cuando hayan 144” muchas personas creen que ese 144 son Maestros. No. No tiene nada que ver con personas. El Plano Espiritual, empieza cuando se llega al ciento cuarenta y cuatro, con no se cuántas cantidad de ceros después, es un número astronómico que no sabemos calificarlo, ni catalogarlo. Como decir ciento cuarenta y cuatro mil o ciento cuarenta y cuatro millones, billones o trillones. Bueno, son ciento cuarenta y cuatro y no se el número de ceros.

Esa es la cifra donde comienza la vibración. Ustedes saben que la vibración se cuenta por segundos. “Tantas vibraciones por segundo” o “tantas vibraciones por minuto”. Bueno pues, esto es ciento cuarenta y cuatro equis números de ceros por segundo.

Cuando tú estés pensando tan alto, que ya tu pensamiento es espiritual, estás viviendo, actuando, funcionando en ese número ciento cuarenta y cuatro. Lo llamamos ciento cuarenta y cuatro por resumir, por andar más ligero. Pero el ciento cuarenta y cuatro es eso, la vibración del Plano Espiritual.
No quiere decir ciento cuarenta y cuatro Maestros. No señor. Cuando tú llegas a ese número de vibración, estás en el Plano Espiritual, estás vibrando en ese número ciento cuarenta y cuatro.

Cada vez que estamos en oración, en meditación, en el Latido Universal o en esto que les acabo de leer que es el Sol, que estemos en la Luz, estamos vibrando en el Plano Espiritual del ciento cuarenta y cuatro.

La Biblia dice, si leen ustedes el Apocalipsis, muchas promesas para ese momento del ciento cuarenta y cuatro. Quiere decir que ya el discípulo no tiene más problemas, más enfermedades, nada que lo mortifique, todo se le arregla inmediatamente. Puede que sufra algunas cosas, pero apenas unos minutos, porque eso se arregla inmediatamente, a la vuelta de ojo, ya tú ves que todo se arregló, ¿por qué? Porque ya tú estás viviendo en el ciento cuarenta y cuatro y ahí no existe nada sino la perfección. ¡De manera que a ti no te puede venir nada, nada! Sino la Perfección. Pero eso lo irás sabiendo a medida que vayas estudiando los libritos.

Que la Luz me los envuelva, que Dios me los Bendiga. Y que la Amada Presencia los acompañe en todo momento, es el deseo para ustedes de
Conny Méndez.