ENSEÑANZAS DEL SEÑOR GAUTAMA

Rubén Cedeño

 

Desde 1970 –año en que comencé a estudiar las enseñanzas del Señor Gautama- estoy observando a muchos estudiantes del Buddhadharma en diversos países occidentales y muy pocos de ellos conocen de memoria los textos originales del Señor Gautama y descubrí que tenia un motivo.

El Señor Gautama sostenía, con las personas que estaban cerca de Él, conversaciones explicativas sobre la Verdad de las cosas. Fue después de su ascensión, en un concilio en la Colina de los Buitres, que trataron de rememorar sus discípulos estas conversaciones, y le dieron la categoría escolástica, acartonada y formal de decirles “Sermones” o “Sutras”. La difícil manera en que aparecen redactados estas conversaciones como sutras o sermones, las inserciones en sánscrito o pali de algunas versiones, la cantidad de llamadas, números, notas, paréntesis, repeticiones de palabras y frases en cantidades anormales en un mismo texto y demás asuntos, hacen que muy poca gente los lean y mucho menos los memorice.

Las Enseñanzas del Señor Gautama contenida en sus conversaciones es de lo más grande que se nos ha dado a los seres humanos. Desenvolviéndolas, entendiéndolas, poniéndolas en práctica, podríamos aclarar mucho nuestro mundo interior y solucionar la gran mayoría de nuestros problemas. Lo que pasa es que la primera vez que se leen o se oye su explicación, no se capta completamente; es con el tiempo de estar leyéndolos y escuchando su explicación, que poco a poco van penetrando y pueden producir un efecto en la mente, corazón y vida del ser humano.

Para exponer estas Enseñanzas ante el público sencillo que persigue más la practicidad que la intelectualidad, he tenido que ponerlas de forma asequible. Cuando el Señor Gautama expuso esta instrucción, lo hizo de forma coloquial y sencilla, debido a que así era su naturaleza. Pero esto fue trascrito muchos años después de Su Ascensión, y la pléyade de pensadores del Buddhadharma de los 2600 años de historia, le han adherido muchas cosas, entre ellas, un lenguaje retórico, complicado y pesado y están publicados en cantidad de versiones que la gente lee muy poco.

Lo que he hecho sin alterar ni una coma de lo dicho por el Señor Gautama, ha sido tratar de traducir todo ese palabrerío en sánscrito y pali, además de quitarle todas las adherencias que le han puesto los siglos, como notas y todo lo innecesario para la comprensión pura de su puesta en práctica. Leerlos no basta, hay que meditarlos y remeditarlos, acordarlos, recordarlos y aplicárselos a todos, pero minuciosamente a todos los aconteceres de nuestra vida, y así tendremos La Llave Diamantina de la Felicidad en nuestro poder.

Las Enseñanzas de Señor Gautama fueron compiladas en el primer concilio del Buddhadharma, celebrado en Rajgir, después de su desencarnación, unos 70 años antes del nacimiento de Jesús. En el concilio de 500 estudiantes se acordó establecer cuales eran las Enseñanzas del Señor Gautama llamadas sutras y fue escrito en quince libros llamados “Tripitaka” que contiene 1.752.800. Los Tripitakas son tres canastos donde se fueron depositando los rollos con escrituras con las Enseñanzas del Señor Gautama: el Vinaya Pitaka, que trata sobre moralidad, reglas y disciplinas; Sutta Pitaka, que contiene las enseñanzas del Gautama; y el Abiddharma Pitaka, que posee la ética práctica de las Enseñanzas.