PETICIÓN


Señor Maitreya


Yo estuve presente en esa reunión cuando más de diez billones de brillantes Figuras Blancas, cada uno como un Ángel de Luz, se reunieron y a través del Gran Serapis, hicieron la petición a la Ley para tener la oportunidad de verter a través de las personalidades que ellos sostenían, la Luz de su Amor, con la esperanza de que en algún lugar a lo largo el sendero de la Vida, cada uno pudiera voltearse hacia su benefactor y preguntar con qué propósito Éste dio la vida y sustento tan libremente; con qué propósito el cuidado y protección; con qué propósito a un cuerpo nuevo tras otro se le concedió un alma, la cual gastó cada cuerpo anterior tan rápido como los sentidos de los apetitos y pasiones del momento.

¿Pueden ustedes sentir junto Conmigo la reacción de la Ley de este Universo encarnada a través de los nueve Jueces Kármicos cuando vino hacia adelante dicha petición? ¿Podría el Amor Encarnado negar a Seres de Perfección con tal paciencia, la oportunidad de realizarse? ¡Oh, no! El júbilo surgió dentro de los corazones de los Seres Divinos que crearon este Universo, dentro del alma y espíritu de Sanat Kumara y de TODA la Hermandad, Quienes se han auto-sacrificado para ser Guardianes de la raza. EL JÚBILO SURGIÓ DESDE LA MISMA TIERRA, INCLINADA POR EL VELO DE LOS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS DE LA HUMANIDAD - CON LA ESPERANZA DE QUE POR FIN, EN VEZ DE LA DISOLUCIÓN, LA TIERRA PUEDIERA CONOCER LA LUZ Y SER ACEPTADA Y BIENVENIDA COMO UN MIEMBRO PERMANENTE DEL SISTEMA SOLAR AL CUAL ELLA PERTENECE, Y EN EL QUE POR EL CONTRARIO, ELLA TIENE QUE BAJAR LA CABEZA DE VERGÜENZA POR LA RADIACIÓN, no de su propia hechura, sino de los “invitados” que Ella sostiene con Su Vida.

Mas, en esa petición, había una razón para pensar profundamente, por temor a que estos bellos Seres exquisitos, representativos de la Divinidad de cada hombre, mujer y niño, al levantar una ola de presión y deseo a través del corazón y alma, pudieran generar instantáneamente en la raza entera el hambre y sed de rectitud, y que no hubiese pastores de entre todos los hijos e hijas de los hombres que le dieran un entendimiento de la ley; y que fuesen capaces de alimentarlos sabiamente, en Equilibrio y Amor, y que la desbandada de la elevación de la conciencia resuelta tras la Verdad Espiritual no encontrase un balance adecuado a través de los Guardianes de la Raza quienes, desafortunadamente, se han enredado casi tanto como los rezagados a quienes Ellos vinieron a servir.

Así que, a pesar de que la petición vino de los diez billones de Corazones de los Benditos Cristos, la Sabiduría de la Ley era tal, que sólo a dos mil se les dio la oportunidad de incrementar la presión de Su Voluntad y Su deseo de manifestar la Perfección de Dios a través de la personalidad externa; y estos dos mil estaban entre los Espíritus Guardianes, de quienes se esperaba estuvieran desarrollados y maduros al punto en que, cuando una mayor Concesión fuera otorgada, pudieran ser el balance, la guardia, y los directores de la conciencia de la humanidad que empieza a despertarse.

Debido a que la respuesta de estos dos mil tuvo mérito, la Ley de nuevo incrementó la Concesión y le dio la oportunidad a doscientos mil hermosas Presencias de exteriorizar [la perfección de Dios] a través de su forma externa, y de nuevo la Concesión se le dio a un millón, y luego, a diez millones.