REVISTA UNIDAD
Conny Méndez
Yo fui designada como asesora de la revista por instrucción del propio Ascendido Maestro Saint Germain. Sin mi aprobación no podía salir la revista. No pude continuar dando mi aprobación. No les voy a decir por qué. ¡Jé!El presente escrito es una amorosa dádiva que la Hermandad les hace llegar a través de los directores de cada capítulo. O sea, si sale aquí en todas las ciudades de Venezuela, y después, Cúcuta, Quito, Guayaquil, Buenos Aires, Uruguay, Méjico, Miami, Santo Domingo y Madrid, todos los directores de todos esos capítulos reciben uno de estos de regalo. No voy a cobrar nunca más este Boletín. Eso va a salir todos los meses.
Y los recibirán todos, todos los directores de cada capítulo y el que quiere una copia sale corriendo allá y pide que necesita hacer una copia o que le den una copia, eso según el director lo quiera hacer.
Pero esto va a salir a nivel planetario, para todo el mundo, regalado. Más no puedo hacer.
No pude seguir aprobando esa revista. La primera y la segunda están interesantísimas, es lo que yo quiero, pero no pude. Porque yo no hago negocio, mis amores. Yo no estoy aquí para lucrar, yo estoy aquí para enseñar y hacer el bien. Y esas gentes me metieron a un negocio. Hicieron de la revista un negocio. Y yo dije: “No, yo no tengo permiso ni autorización para hacer eso. Me separo.” Y me tuve que separar. Ahora ellos sí que van a seguir. Pero yo no garantizo. No puedo garantizar. Eso no está asesorado por mí ni aprobado. Yo no sé que van a meter ahí. ¿Me explico? Tengo mis dudas. Y no puedo aprobarlo.
Para los que no me conocen, que no me han leído, yo escribo en lo que se llama palabras de a centavo, que quiere decir en el lenguaje de todos los días, en el idioma casero, en el que entienda todo el mundo. Porque no, no, no escribo en el lenguaje académico, sino que lo pueda entender un niño de diez años. Un hombrecito de la calle. Todo el que no tiene educación pueda entenderme porque lo hago a propósito.