
HÁGASE TU VOLUNTAD
Es difícil distinguir entre "Voluntad Divina" y necesidad humana. La Voluntad Divina viene de la Presencia Yo Soy, que es Dios en nosotros, y es un impulso interno cuya fuerza va derribando uno a uno todos los obstáculos que encuentra en su camino, cosa que puede llevarnos cientos de encarnaciones, pero que finalmente se va a cumplir.Las necesidades humanas, en cambio, no son parte de nuestra esencia, como erróneamente ha sido afirmado, sino creaciones de nuestros pensamientos y sentimientos con las que nos identificamos a tal punto que pensamos que nunca podremos prescindir de ellas. Estas necesidades se transforman en deseos, que son los sentimientos que nos impulsan a ir en busca de un medio para satisfacerlos. Esta es la trampa más grande en la que ha caído el ser humano, ya que los deseos nunca se satisfacen al obtener el objeto del deseo, sino que por el contrario, se agrandan y fortalecen. Así hemos vivido millones de años, en busca de placeres corporales, sensaciones, posesiones materiales, conocimiento, poder, fama, y cada vez que obtenemos el objeto del deseo, gozamos de un estado fugaz de saciedad, hasta que nuevamente pulsan los viejos deseos o creamos nuevos. Confundimos esa fugaz saciedad con la felicidad, que es algo por completo diferente. Vivimos en tensión, ansiedad y descontento, deseando y deseando, con fugaces chispazos de saciedad, y a la larga nos sumergimos en un estado de frustración. Podemos vivir satisfaciendo deseos, pero si truncamos el impulso del alma, eso nos hará infelices.
El miedo a la soledad y el sentimiento de infelicidad que esto produce es también parte de nuestra naturaleza humana inferior, y a diferencia de lo que piensa quien lo siente, no se resuelve con la compañía externa, ya que un altísimo porcentaje de parejas y matrimonios viven juntos pero aislados y se sienten solos. La única presencia y compañía que puede llenar ese vacío es Dios, ya que todo lo demás es pasajero, y el día que se termine, cuando la pareja nos abandone, cuando los hijos crezcan y nos dejen, otra vez vamos a estar solos. Quien puede ver esto claramente ya nunca más se siente vacío, y puede estar completamente solo siendo inmensamente feliz. De la misma forma, puede estar en pareja, puede tener hijos y cientos de amigos, pero nunca se apegará a ellos, y el día que ya no estén a su lado, seguirá siendo feliz. Lamentablemente, tenemos que pasar por innumerables experiencias dolorosas y pérdidas para poder ver esto con claridad, porque si alguien nos lo dice, no lo vemos.
Cuando uno cumple con la Voluntad Divina, surge espontáneamente un estado completamente diferente al de la saciedad, que es la felicidad, y lo único que se opone a un estado de felicidad sostenida son los deseos humanos, que cuando todavía son fuertes, vuelven a producirnos ansiedad y descontento.
Así que al final, la única salida a este conflicto es optar libre y voluntariamente por cumplir con la Voluntad Divina y dejar de darle poder a los deseos quitándoles la atención, que de esa forma se van muriendo de inanición y desaparecen. Así es como el deseo de tener una pareja, formar una familia, tener hijos, ser famoso, tener poder, poseer una casa o cualquier otro deseo, cuando no está de acuerdo a la Voluntad Divina, finalmente se esfuma, luego de varios años de lucha interna entre los deseos personales, la presión de la sociedad, de la familia y los prejuicios culturales, en oposición a la esencia de nuestro ser y al impulso de nuestra alma.
De ahora en adelante, conocerás una nueva dimensión en la forma de relacionarte, poniendo siempre en primer lugar la Voluntad Divina, que ya sea en esta vida o en una vida futura, te llevará a ser completa y absolutamente libre, viviendo sin ningún tipo de ataduras y condicionamientos, para permitir que la Luz y el Amor de Dios sean derramados a través de ti por toda la Tierra, dispuesto a servir y a dar todo tu tiempo, dedicación, energía y amor, ya no a uno solo, sino a toda la humanidad.