SIN OPRESIÓN
Por: Miguel Martínez


Sin darnos cuenta, hemos edificado un mundo de concreto, producto de todas las cosas dolorosas que nos han tocado enfrentar, y es en la creación de ese mundo fuerte, hostil, árido, que generamos como un escudo para que no nos vuelvan a lastimar. En ese proceso vamos perdiendo la sensibilidad a las cosas simples, al cariño de los demás, al disfrutar un momento en compañía de amigos sinceros, tan solo por el hecho de vivir esperando nuevamente la maldad de los demás. Cada vez que estamos analizando una persona para ver si nos hará algo desagradable, sencillamente estamos desatando la energía negativa en el otro, porque a lo mejor, la tiene en verdad y si nosotros pensamos que nos va a hacer daño, demandamos inmediatamente su acción.

Todo eso nos ha llevado a perder la sensibilidad. No podemos estar esperando que nos hagan daño.
En una oportunidad, en una conferencia, un señor me preguntó lo siguiente: “Yo me practico pruebas de sangre cada tres meses para ver qué tengo, ¿qué piensa Ud. de esto?” A lo que yo le respondí: “Por lo general, no me hago exámenes, porque no vivo esperando enfermedades en mi cuerpo.” El estar en esa constante búsqueda, quiere decir que estoy esperando que algo extraño aparezca, y yo sólo espero el bien en mí. Generalmente realizamos todas esas cosas para despertar lástima en los demás y llamar la atención. Y si no, lo hacemos de otra manera, agrediendo a las personas para despertar en ellos interés por nuestra personalidad.

Trabajando el libro “Momentos de Gloria”, específicamente el artículo “Magistral Actitud”, un joven llegó a la conferencia muy interesado, aparentemente, por la Enseñanza, quien, sin embargo, comentó que estaba allí por pura curiosidad, ya que no tenía ningún problema por resolver. A pesar de esto, él hacia cosas que, yo estaba seguro, eran estrategias para llamar la atención de los demás, en este caso específicamente la mía. El joven, por momentos se tornaba sumamente incisivo; nada le perecía bien. Desde que nos observó en la actividad, trataba de rebatirnos las cosas, al extremo que me comunicó que no pensara jamás que iba a practicar la Metafísica, ya que no le gustaba para nada.

Al oír esto, me sorprendió muchísimo su actitud y me pregunté, ¿entonces, qué esta haciendo en las clases?. No obstante, lo escuché detenidamente, mientras percibía que algo ocultaba celosamente, porque por momentos se le afloraba su Cristo y manifestaba toda su belleza interna, pero inmediatamente lo apresaba nuevamente, para seguir aparentando ser un hombre duro y de carácter severo.

Para los instructores, no es nada nuevo el saber que muchas personas acuden a nuestras actividades por curiosidad y no necesariamente para resolver determinado problema. Este joven luego cambió la táctica, y se nos presentó de una forma muy cautivadora, tratando de envolvernos para sacar información que le permitiera establecer conjeturas referentes a la Metafísica.

Igualmente, le seguimos la corriente para no ser displicentes con él.

El muchacho, en realidad, era un muy inteligente y el nivel de preguntas que formulaba era bastante interesante. En verdad, nos cautivó, y por consecuencia, en el querer conquistar almas para despertarles el Cristo, le di la posibilidad de acercarse a “Alternativas de la Nueva” que es el lugar donde funcionamos como centro de nuestras actividades.

Me llegaban impulsos internos que me hacían tener con él cierta compasión, porque por segundos percibía su desdicha. Por costumbre, nos gusta tratar a las personas que se nos acercan con mucho cariño, bien sea colocándole la mano en el hombro, o en el mejor de los casos, dándoles un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.

Estaba confiado de que este joven estaba en sintonía con el trato que le daba y hasta llegué a pensar que lo disfrutaba, de manera que seguí tratándolo de esa forma tan particular.

Este joven no soportaba la tan alta vibración de estar con nosotros en las labores de la enseñanza, y un buen día me invitó a una cafetería. Al sentarme me dijo en un tono fuerte y agresivo, que logró sorprenderme:“Te agradezco enormemente que nunca más me vuelvas a tratar bien. No deseo que me toques, mucho menos que me abraces. No quiero tu cariño, necesito que me trates mal, como a un perro, ese el trato que deseo para mí. Te detesto, nunca más lo vuelvas a hacer, porque cuando era un niño de nueve años, mi tío me hacía cariño y yo, confiando en él, un día me violó, amenazándome luego que si hablaba de lo sucedido, me iba a matar.

Crecí bajo su amenaza hasta que cumplí catorce años y me enfrente con él, logrando por fin desatarme de su aberrante actitud. Por tal razón, no quiero el amor, ni la compañía, de ninguna persona. Rechazo el amor de las personas, ni a mi madre le permito que me toque, no creo en ese sentimiento. Todo es una mentira para luego engañar y aprovecharse de los demás.

Si me tratas mal, en cambio, tengo la garantía de que no me vas a violar, y no me vas a dañar, ni van a abusar nuevamente de mí.”

En verdad, no hallaba qué hacer con aquella narración. No lo podía procesar. Lo primero que vino a mi mente fue hacer un tratamiento:

MAGNA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY”, DAME LA INTELIGENCIA, ILUMINACIÓN Y SENSIBILIDAD NECESARIA PARA LOGRAR AYUDAR A ESTA ALMA. MAGNA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY”, CIERRA MI AURA A TODO ODIO Y RESENTIMIENTO DE ESTE SER. QUE SEA IMPENETRABLE A TODA ENERGÍA DISCORDANTE. AMÉN.

Terminado el tratamiento dije:”No te voy a decir que lo que te pasó fue una prueba para tu evolución, porque en verdad no lo sé; tampoco te voy a decir que tú lo generaste porque eras un niño apenas; tampoco te voy a decir que fue una muy mala vibración del momento. Lo único que te puedo decir es que “ eso ya pasó”; que ahora, en este instante, lo que cuenta es que ya te liberaste de ese hombre a quien debes perdonar, porque cada vez que traes a la manifestación esos recuerdos que están adheridos a ti, ellos se posesionan con tu nombre y apellido, y los revives en ti y por ende ellos son tú mismo actuando, alimentados de toda esa energía mal calificada, que se incorpora a ti, haciendo que veas esos momentos en toda persona buena que se acerca a ti con el solo propósito de ser tu amigo.
Entiende que estas todavía en esa violación, no has logrado trascender ese momento porque vives solamente para buscar esa persona en todo aquel que se te acerca, destruyendo toda energía bella y constructiva que logra venir a ti con el fin de suavizar y sensibilizar en ti esos cuerpos sutiles que maltratas y contaminas con tanta agresividad.

Reconoce y conciencia que nadie tiene la culpa de eso que viviste, que el trabajo tuyo es deslastrarte de ese recuerdo. Rompe esos monstruos del pasado, ya eres un hombre de 26 años, no eres aquel niño indefenso. Por el contrario, eres un hombre inteligente, con dos carreras universitarias; y si no consigues trabajo es por ti mismo, que andas con esa energía de rabia, achacándosela a los demás, que con amor, tratan de ayudarte. Utiliza la Llama Violeta y la Ley del Perdón y del olvido.

Olvida ya ese suceso en tu vida, y aunque digas que no te hace falta ayuda, sí la necesitas. Hazte tratamientos tú mismo, decrétate tú mismo el poder salir de ese féretro donde vives, porque estar en la vida, sin amor, es estar muerto y si tú sigues en esa vaina, viendo a ese sádico en los demás, seguirás muerto en vida, anulando tu verdad que eres tú, en compañía y reconocimiento de tu Luz Interior. Esa Luz fue la que te trajo a nosotros, para que te brindemos ayuda.

Por eso, detente, no sigas buscando gente para luego arremeterle tu resentimiento por lo que te pasó. No sigas llegando a los sitios y destruyendo los grupos de trabajo porque observas que se tratan bien y pueden llegar a quererse. No acumules ese karma en tu record etérico, porque cada vez que vas en contra del amor de los otros, estas yendo contra ti mismo.

No sigas envenenando gente como hiciste con nosotros. Deja que ese amor que llevas por dentro se manifieste, comienza a dejarte querer. No sigas viendo en las manos de los que se te acercan las manos de esa pobre alma que te causó tanto daño. No te permitas más el ofender a alguien injustamente, tan sólo porque te vinieron a la mente esos desagradables recuerdos.

Aunque sé que el mecanismo que utilizas para ser tomado en cuenta es el ataque verbal, no lo vuelvas a hacer para ser tomado en cuenta, más, comienza a hacerte conciente de que, lo más importante, es poder expresar ese amor que está dentro de nosotros, porque cada vez que eres insultante, agresivo, grosero, resentido hacia los demás, aprisionas tu Cristo y por ende tu conciencia se nubla y toda la parte divina que hay dentro de ti, se oculta, haciéndote el más desgraciado de los seres humanos, como lo eres ahora.

Toda persona que vive como tú, tan solo para rechazar y maltratar, anula el actuar de la Presencia de Dios, ya que, sencillamente, no se le permite actuación alguna, y por consecuencia, lo que se manifiesta es esa parte negativa y fea que tiene y hace que las personas la rechacen.

Si de algo puede servirte este encuentro, es para que comiences a buscar los recursos necesarios para que logres liberarte de ese pasado. Y no te voy a decir que escojas la Metafísica. No, mejor busca tú el camino que más desees. Eso sí, ten presente que si en el lugar donde te metes, te estimulan al odio y al resentimiento, no es del Padre. Salte inmediatamente y deja que esa Presencia que aprisionas como lo haces, te lleve al sitio perfecto, con el instructor ideal, para que puedas desarrollarte en la liberación de la opresión, con la Llama Violeta del Perdón y del Olvido, que es lo único que puede ayudarte, porque vives atrapado de tus dolorosos recuerdos.”

Y, sin preguntarle si quería o no hacer un tratamiento, lo tomé por las manos y le dije: “Cierra los ojos, respira y repite conmigo:
MAGNA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY”, BENDITA LLAMA VIOLETA DEL PERDÓN Y DEL OLVIDO, ENVUÉLVEME, DISOLVIENDO PARA SIEMPRE EN MÍ TODO PASADO TORMENTOSO. HAZ QUE OLVIDE PARA SIEMPRE ESE MOMENTO QUE TANTO ME HA AFECTADO. MAGNA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY”, NO PERMITAS QUE VUELVA A MALTRATAR A NINGÚN SER HUMANO, Y HÁZME LIBRE PARA SIEMPRE. BENDITO PILAR DE LLAMA VIOLETA, DESCIENDE, DESCIENDE, DESCIENDE SOBRE MÍ, AHORA MISMO, PARA QUE TODA ENERGÍA DE MI PASADO TORMENTOSO DESAPAREZCA PARA SIEMPRE. GRACIAS, PADRE, PORQUE ASÍ ES. AMÉN…………..