
Desde New York, iniciamos nuestro camino hacia la ciudad de Boston, Massachusetts, una preciosa mañana invernal. El cielo estaba completamente despejado y el sol resplandecía con su máximo esplendor. Sobrevolando la costa este de los Estados Unidos de Norteamérica, nos comenzamos a impregnar de la luminosidad que todavía irradia este pedazo de tierra sagrado.Cuando entré al avión, me encontré de frente con la única asistente de vuelo que nos atendería e inmediatamente quedé prendado de su exquisita belleza y gran porte. Ella, una mujer altísima de piel canela, nos recibió con una sonrisa mágica.
Mientras le servía un jugo a Rubén, mi compañero de viaje, le preguntó a qué se dedicaba. Sin pensarlo dos veces, Rubén le contestó que era maestro de Metafísica. Los ojos de Bárbara se abrieron de par en par y con una amplia sonrisa le preguntó: “¿Metafísica?”, y nos dijo que leía los libros de Conny Méndez y se pasaba todo el tiempo decretando.
Bárbara me contó que tan pronto nos vio entrar al avión sintió “algo” y se memorizó nuestros nombres de la lista de pasajeros, ya que se hizo la promesa de hablar con nosotros. Minutos antes, me había quedado perplejo al escucharla decir nuestros nombres completos.
Bárbara nos confesó que se sentía muy triste porque había perdido su broche en forma de ángel que la había acompañado por muchos años. Rubén saltó del asiento y le regaló un libro de bolsillo titulado “El curso de los ángeles”, explicándole que su broche ya había cumplido su misión y ahora necesitaba leer el libro. Como dato curioso, Rubén me había pedido este librito minutos antes de dejar mi apartamento, la misma mañana del vuelo.
Mientras el pequeñísimo avión zigzagueaba, en un genuino intento de que lo observáramos todo, le dábamos gracias a Dios por tanta belleza y majestuosidad. Nos dirigíamos al Templo del Amor Divino de la Maestra Ascendida Lady Nada, cuya radiación todavía pulsa fuertemente en la región etérica del pueblito de New Bedford.
Cuando el avión aterrizó en Boston, Rubén comenzó a cantar en voz alta algunos Spirituals, lo que hizo que dos señoras que iban a su lado se regocijaran y humildemente le hicieran coro. Se me erizaron todos los pelos porque la atmósfera a nuestro alrededor se transformó inesperadamente y volví a presentir que algo muy hermoso nos esperaba en el Templo del Amor Divino.
Las dos conferencias que se ofrecieron por primera vez en la ciudad de Boston estuvieron llenas de gran armonía y belleza. Los participantes salieron jubilosos y agradecidos de haber recibido tanta sabiduría y tanto amor.
De Boston, guiamos aproximadamente una hora hasta New Bedford, donde recibiríamos a la amada Lady Nada como Espíritu Envolvente del 2006. Allí nos comenzamos a encontrar con Facilitadores y estudiantes de toda Latinoamérica. Nunca deja de sorprenderme los malabares que éstos hacen para participar en actividades tan importantes como ésta.
El 31 de diciembre por la mañana, Rubén ofreció una clase sobre El Templo del Amor Divino, explicando detalladamente lo que se requiere para poder subir los siete peldaños que conducen a su entrada. Fue una clase magistral, inundada de un torrente de energía que se hizo patente cuando escuchamos “Abide with me”, la llave tonal del templo.
A las 11:30 de la noche, nos volvimos a reunir para hacer la Conciencia Proyectada, pero no sin antes poner un poco de orden que hacía mucha falta, ya que los Maestros no pueden derramar Luz donde hay desorden o inarmonía.
La Conciencia Proyectada, dirigida por Rubén, fue un grandísimo acto de conciencia. La fuerza de sus palabras taladraron nuestras conciencias y se sumergieron en nuestras mentes, para hacernos reflexionar profundamente sobre la Enseñanza que nos ofrece Lady Nada este año dedicado al Amor Divino.
Lady Nada se encargó de recalcarnos que “ORDEN es AMOR”, y no se puede vivir en amor divino si no reconocemos y respetamos el orden que existe en toda la creación. Desde el Templo del Amor se nos exhortó a ser muy valientes, ya que mucha gente nos criticará y condenará por el servicio que prestamos a la humanidad, pero hay que seguir prestándolo con puro amor divino.
Como al Templo del Amor Divino sólo se entra con una antorcha de Luz, después de hacer la conciencia proyectada, todos nos dirigimos hacia el exquisito altar con cirios encendidos, convertidos en símbolos de nuestra propia Luz. Fue un momento de indescriptible belleza. Sentí que verdaderamente caminábamos hacia la entrada del Templo que pulsa en la región etérica.
Al concluir la actividad nos confundimos en abrazos, besos y toneladas de afecto porque los metafísicos practicamos el amor divino del cual tanto hablamos. Son estos genuinos lazos de amor lo único que nos mantiene unidos en la distancia física que nos separa aparentemente.
Al siguiente día, primero de enero del 2006, nos dirigimos a la encantadora ciudad de Plymouth, a ver el lugar donde llegaron los primeros peregrinos a Estados Unidos de Norteamérica, y se celebró el primer día de acción de gracias. Al final del recorrido, terminamos frente a la impactante estatua de la Señora Fe. No había mejor lugar para terminar este hermoso viaje, agradecidos nuevamente a los Maestros por encaminarnos tan certeramente.
¡Gracias infinitas a nuestra amada Lady Nada, Espíritu Envolvente del 2006, por la oportunidad de haber recibido todas las bendiciones que se derramaron desde Su Templo del Amor Divino en New Bedford! ¡A Rubén Cedeño por su abnegada dedicación a que la humanidad conozca y contacte estos planos de absoluta belleza! ¡A los grupos de Boston y New York por encargarse de que todo fluyera armoniosamente en el plano de la materia! ¡A todas las almas que estuvieron presentes por sostener con su propia Luz esta explosión de Amor y Sabiduría! ¡Gracias Padre!