| --- ¿QUIÉN ES PEOR? --- |
Miguel Martínez |
Nos encontrábamos en el hotel las Américas trabajando un tema bastante polémico como es la sexualidad. Terminada la actividad, una señora nos pidió, por favor, un espacio de nuestro tiempo para establecer una consulta. Por lo general, terminada la conferencia, uno queda exhausto y no desea hablar mucho, pero me encontraba todavía en sintonía con la energía dispensada en la actividad, y decidí escucharla. La señora comenzó narrando lo siguiente: “Yo estuve en la clase que usted dio hace días sobre el artículo “Sólo Amor” de su libro “Momentos de Gloria”, y los conocimientos que obtuve en esa oportunidad, fueron los que me ayudaron a enfrentar un tremendo problema que se me presentó con mi ex esposo.” A lo que le respondí: Estas actividades son maravillosas porque uno consigue herramientas muy útiles para resolver situaciones. El Cristo de cada uno es muy sabio y nos lleva al lugar exacto donde encontraremos solución a las situaciones que nos aquejan.” Ella expresó que eso era muy cierto y comenzó su interesantísima narración: “Mi ex esposo me llamó por teléfono, sumamente alarmado, para que acudiera lo más rápido posible donde él se encontraba con mi hija de 21 años, brillante estudiante de la facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Asustada salí velozmente de la oficina y llegué totalmente angustiada al lugar. Cuando ya estábamos reunidos los tres, me dijo: “Carlota está enamorada”, a lo que yo le respondí, “¿Cuál es el problema? ¿Por esa pendejada me hiciste dejar la oficina para que llegará hasta aquí con la lengua afuera, toda aterrada? Pensaba que le había pasado algo a nuestra hija.” Él continuó: “Es que ella no está enamorada de un hombre. Está enamorada de una mujer.” Entonces le contesté: “Tan sólo dime cuál es el problema que a ella le gusten las mujeres y no los hombres. Es cuestión de preferencias, y ella prefiere a las mujeres.” Aquel hombre se enfureció y me dijo: “Tú lo tomas de esa forma porque eres una loca, una puta, esa muchacha salió así por ti. Es un problema muy fuerte que sea lesbiana. ¿Te imaginas cuando la familia se entere?” “Ten en cuenta,” –le dije- “que los tiempos han cambiado, que ya no es como antes, que la humanidad lo veía como algo pecaminoso. Es sólo su forma de vida sexual. Recuerda que es una estudiante brillante y una hija estupenda que nos ama.” El hombre, furioso, dijo que él en su casa no quería una lesbiana; que se fuera al carajo. “Aquí conmigo no la quiero”- dijo – “que se vaya contigo, porque me va a perjudicar a mis otros hijos.” La señora todavía con rabia por lo vivido, comentó: “Por momentos me provocó insultar, golpear a aquel energúmeno hombre tan irracional, pero respiré profundo, agarré a mi hija por la mano, y nos fuimos del lugar. Pasaron unos días y mi ex, llamó nuevamente, para comunicarme que estaba más tranquilo, que lo disculpará y que le dijera a Carlota que volviera para la casa. Le di las gracias por su reflexión e inmediatamente salimos para su casa juntas. Llegamos felizmente y mi hija se quedó nuevamente con su padre. A los tres días me llamaron otra vez, pero ya no era él, sino un vecino para avisarme que mi hija estaba hospitalizada con fuertes traumatismos y con una fisura a nivel craneal, por la paliza que le había propiciado su padre. Llena de angustia salí para la clínica y efectivamente, allí tirada en una cama, estaba mi hija casi sin vida, maltratada por su padre por ser lesbiana. Fue muy fuerte para mí aquella situación. Gracias a la Metafísica hice un decreto:
“MAGNA PRESENCIA DE DIOS YO SOY, HAZ QUE EL DOCTOR JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ SE PRESENTE AQUÍ, AHORA MISMO, Y SANE A MI HIJA, EN ARMONÍA PERFECTA. GRACIAS, PADRE. AMÉN. AMÉN. AMÉN.”
En verdad estas cosas surten efecto. Al rato, mi hija fue despertando y comenzó a contarnos lo sucedido. El padre le había dicho: “Prefiero que estés muerta antes que seas lesbiana. Por eso te hice venir aquí nuevamente, para matarte y que no me hagas avergonzar ante la gente.” Mi hija contaba todo aquello y no podía concebir que un padre pudiera tener tanto odio para con su propio hijo, tan sólo por lo que dirán los demás. Pasaron unos días y Carlota se recuperó y nos fuimos juntas a nuestra casa. Al llegar, mi hija preparó todas sus cosas, y fuimos rumbo a la Fiscalía General de la República, donde expusimos el caso, y luego, en plena audiencia preliminar le preguntaron a mi hija: “¿Por qué le pegó su padre?”, y ella respondió: “Por ser lesbiana.” El juez meditó y respondió: “Usted señor, sabía que por eso no se puede maltratar a ningún ser humano, que usted fue contra los derechos humanos. Dígame que hizo la victima para que usted la maltratara.” El padre no hallaba qué responder y dijo: “Me cegué por la rabia. Yo no quería que ella fuera lesbiana, pensé que dándole una paliza se le iba a quitar esa maña, pero gritaba que no, que ella era así de nacimiento y no iba a cambiar; por eso preferí acabar con ella. A lo que el juez le dijo: “Eso es intento de homicidio. Usted está metido en tremendo problema.” Mi hija, al ver el sufrimiento de su padre metido en aquel lugar de reclusión momentánea, fue y retiró los cargos en contra de su padre. Al salir de la celda, fui a hablar con él y le dije: “Todavía no puedo creer que después que criamos a esa niña con tanto amor, tengas el coraje para odiarla y maltratarla como lo has hecho.” A lo que él respondió: “No pienso ni darle un bolívar nunca más. Yo una lesbiana no quiero en mi casa. A lo que le dije: “¿Es que crees que ella es peor que tú, porque se acuesta con una mujer a darse amor? ¿Piensas que eres mejor que ella porque te acuestas con una mujer? Lo que tú haces, sí es repugnante; como ese odio que tienes, esa forma tan vil de maltratar y etiquetar a los demás, ¿consideras que eso te hace mejor? Por el contrario, tú si eres un mierda. Pero eres tan ignorante que piensas que maltratando verbalmente, golpeando, insultando, como lo haces, eres digno de todo y vas para el cielo. Ubícate en el tiempo, esa vaina es mentira; mientras tú odias y maltratas, ella ama, acaricia. ¡Tú, no!, sólo sabes condenar, y lo más seguro es que seas un homosexual frustrado y por eso actúas así. Te aseguro que si fueras marica declarada, tú madre te apoyaría y nunca te hubiera maltratado, porque uno, a sus hijos los defiende como hace la leona en la selva, que mata para que sus cachorros coman. Tú, por el contrario, matas para sentirte hombre, grande, intachable. Date cuenta que eres digno de misericordia, y que con esa actitud desastas las energías más desastrosas que puedan haber, porque has ido en contra de Dios. Para tu conocimiento, Dios está en cada uno de nosotros, por eso, cuando maltratas, ofendes, se lo haces a Dios. Y ella, también es una expresión de Dios, y aunque no la veas más, ella siempre será tu hija.” Cuando la señora terminó su narración, le dije: “¡Qué bueno fue que pudieras venir a tus clases. Los Maestros te estaban preparando para que enfrentarás esa situación tan dolorosa con la fortaleza y la sabiduría con que lo has hecho. El ser lesbiana, marica, transexual, afeminado, prostituta, no te hace mejor ni peor a los ojos de Dios . Y el Cristo siempre está en tu conciencia para inspirarte en las cosas que necesitas evolucionar. Toma lo vivido como crecimiento para ti y esa joven. Es importante que dejen ya la pendejada de que las personas con este tipo de conducta van para el infierno, por ser pecaminoso. Esa vaina es mentira. Dicen que la Magdalena era tremenda puta y sin embargo, por eso, Dios no la condenó, porque Él, lo que ve en nosotros, son nuestras buenas acciones y el amor con que nos conducimos en la encarnación. Tampoco castiga al que hace lo contrario, ya que Dios es misericordia, por eso, no sigan jodiendo en nombre de Dios, ni en nombre de los Maestros, diciendo que es pecaminoso tener determinada preferencia sexual. No se escuden detrás de Ellos para disimular sus soterradas identidades. Salgan a la luz pública y vivan como realmente les ha tocado en la encarnación para su evolución, porque por no tener las preferencias sexuales de los heterosexuales, no van a dejar de ser hijos predilectos de Dios. Eleven sus vibraciones, que para eso es la Nueva Era, para que salgamos del oscurantismo, las falsas creencias, los dogmas, en fin, liberarnos de todas esas posiciones que vamos heredando del pasado.
En una oportunidad Rubén me dijo: “Miguel, todas esas personas que hablan de los demás referente a su sexualidad, condenando, destruyendo grupos por eso, es porque el no estar claros sexualmente, les distorsiona la energía divina y les convierte la vida en un caos. Recuerda que la energía Divina de la Madre, mora específicamente en el final de la columna vertebral ( Muladhára Chacra) y que en esa travesía, que es la ascensión de esa energía, no puede haber obstáculos al cruzarse Ida y Pingala. Si los hay, dicha energía se colapsa, produciendo malestares físicos en la persona o generando problemas emocionales. Al no estar conformes con ellos sexualmente, comienzan a calificar a los demás, para escudarse y desviar la atención de los demás hacia ellos, de manera de no ser descubiertos en su real identidad. Muchos de estos seres se casan para pretender aparentar ser machos, pero es mentira, porque al que no se le descubre por sus ademanes, se le descubre por su condenación de las preferencias sexuales de los demás. En una oportunidad, estaba con un psicólogo, y además un señor que pensaba que no era identificado como homosexual, pero el no estar descubierto, sólo estaba en su mente, porque aunque estaba casado, todos sabían que era marica. Él, en forma altiva, pidió una entrevista con el psicólogo y éste, inmediatamente, se dio cuenta de la situación y le dijo: “Has esperado mucho para salir del closet y estás muy enrollado contigo mismo. Tendrás primero que hacer un trabajo interior para que puedas salir del closet, porque siendo homosexual, eres homo fóbico. Por lo tanto, primero redime el odio que sientes por los demás maricas y comienza a aceptarte tal cual eres.” Este hombre quedó lleno de más odio aún, porque él pensaba que pasaba desapercibido, mientras que la verdad era que todo el mundo sabía de su mariconería. Este gran médico, seguirá siendo marica por siempre, mientras no conciencie el verdadero amor hacia los demás, y no vuelva a calificar a su género. Para concluir tan profunda conversación, nos tomamos de las manos y realizamos con todo nuestro amor el tratamiento siguiente:
“AMADA Y LIBERADORA PRESENCIA DE DIOS YO SOY, RECONFORTANTE PRESENCIA DE DIOS, ERRADICA DE LAS MENTES DE LOS SERES HUMANOS, SENTIMIENTOS DESTRUCTIVOS CONTRA EL GÉNERO HUMANO. QUE LAS PERSONAS SE ACEPTEN TAL CUAL SON, SIN DISTINCIÓN DE NINGÚN TIPO Y MUCHO MENOS DE PREFERENCIA SEXUAL. QUE TODOS ESOS ATRASOS MENTALES SEAN TRITURADOS, PARA QUE NO TENGAN PODER EN LA MENTE HUMANA NUNCA MÁS. GRACIAS, PADRE, PORQUE ASÍ ES. AMÉN. AMÉN. AMÉN……” |